Cómo mantenerse en buena forma con el aumento de las temperaturas en verano

 

Consejos para evitar la insolación y otras afecciones en los días de calor

 
Se están batiendo cientos de récords de calor con temperaturas de más de 107 grados en estados como California, Arizona, Utah, Wyoming y Montana. Algunos aviones se han quedado en tierra porque el calor resplandeciente hace que sea peligroso volar. Y algunos municipios están solicitándole a los residentes que suban sus termostatos para proteger la red de energía.

Una "mega-ola de calor", como la han bautizado algunos expertos en meteorología, ha calcinado las zonas del oeste de EE.UU. Esto ha obligado a las personas a quedarse en casa para buscar lugares más frescos. Este aumento de las temperaturas conlleva un mayor riesgo de afecciones relacionadas con el calor, como la deshidratación y la insolación.

"A medida que envejecemos, dejamos de notar el calor", dice el doctor Charles Maddow, director de geriatría de urgencias de la Facultad de Medicina McGovern de la UTHealth de Houston. Los cuerpos de los ancianos no están tan hidratados además ellos no sudan tanto, lo que hace más difícil refrescarse, dice.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el riesgo de enfermarse a causa del calor es especialmente alto para las personas mayores de 65 años. Los CDC descubrieron que el 36% de las muertes relacionadas con el calor en EE.UU. pertenecían a esa población. A medida que las personas envejecen, sus cuerpos no se adaptan bien a los cambios bruscos de temperatura, y los medicamentos recetados y las enfermedades crónicas pueden afectar la forma de responder al calor.

"El calor puede ser realmente peligroso para los adultos mayores", dice Christine E. Kistler, médico del Departamento de Medicina Familiar y de la División de Medicina Geriátrica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte. "El calor que una persona podría haber soportado a los 30 años, fisiológicamente no es capaz de soportarlo a los 80".

Cindy Bagwell, de 62 años, vive en Dallas, donde la temperatura ha superado los 100 grados esta semana. Bagwell dice que intenta quedarse dentro con el aire acondicionado y que pasea a su perra, Rosie, durante 15 minutos o menos por la mañana, antes de la parte más calurosa del día.

Pero Bagwell ha tenido dificultades para cumplir la petición del proveedor de electricidad de Texas de que los residentes pongan los termostatos a 78 grados o más. Mantener las luces apagadas y secar la mayor parte de la ropa al aire libre ha ayudado a Bagwell a ahorrar energía, pero dice que no puede subir tanto la temperatura de su casa porque se sentirá incómoda. Para aclimatarse, ha subido el termostato un grado cada día y actualmente está a 76 grados. "Voy subiendo", dice. "Ya veré cómo me va".

Según Kistler, esta última ola de calor, que ni siquiera llega al punto álgido del verano, es preocupante.

"Me preocupa que esto sea algo a lo que tengamos que enfrentarnos año tras año", afirma. Le molesta la idea de que los proveedores de electricidad insisten que las personas mayores deben subir la temperatura de sus hogares, y dice que esa petición debería dirigirse a una población más joven.

Las enfermedades existentes, como la diabetes, los antecedentes de cardiopatía y la hipertensión arterial, más comunes en los adultos mayores, también pueden hacer que las personas sean más susceptibles a las afecciones relacionadas con el calor, afirma. Además, los diuréticos, los sedantes, los betabloqueantes y otros medicamentos para el corazón y la hipertensión pueden hacer que sea más difícil refrescarse. Consulte con su médico si los medicamentos que toma pueden contribuir al sobrecalentamiento.

Qué se debe tener en cuenta

La insolación y el agotamiento por calor encabezan la lista y pueden ser bastante peligrosos, dice Kistler. Si empieza a sentirte aletargado, aturdido, con náuseas o mareado después de estar al aire libre, escuche a su cuerpo. Colóquese a la sombra o busque zonas con aire acondicionado. Una ducha fresca o verter agua fría sobre las muñecas, los tobillos y la nuca también puede ayudar a bajar la temperatura corporal, dice Kistler.

Si lleva una mascarilla debido a la pandemia COVID, asegúrese de quitársela para poder respirar libremente. Si sigue sintiéndose mal después de enfriarse e hidratarse, busque asistencia médica. Kistler dice que le preocupa que la gente se rehúse a buscar asistencia médica este verano debido al brote de COVID-19, pero no hacerlo por una insolación puede ser peligroso.

Si usted sabe que saldrá a la calle, lo mejor que puede hacer es prepararse para ello, dice Maddow. Lleve capas ligeras de ropa de color claro de la que pueda desprenderse fácilmente. Si está al aire libre, programe un temporizador durante 15 minutos para recordarle que debe buscar un lugar a la sombra o con aire acondicionado después de haber estado al sol, dice.

La deshidratación es un problema grave para las personas mayores. Es muy importante mantener la ingesta de líquidos cuando hace calor, dice Krystal Culler, fundadora de Virtual Brain Health Center en Poland, Ohio, y experta en salud conductual que ha trabajado con programas comunitarios para personas mayores y programas de día para adultos. Culler dijo que tomar medidas para estar preparado como beber un vaso lleno de agua con vitaminas o medicamentos, en lugar de un sorbo, puede animar a la gente a beber más líquidos. "Añadirlo a algo que ya forma parte de la rutina diaria ayuda", dice.

La guía de los CDC, para proteger a los adultos mayores duante épocas de calor, señala que las personas no deben esperar a sentir sed para empezar a beber líquidos. La Academia Nacional de Medicina sugiere que los hombres beban 15,5 tazas de líquido al día y las mujeres unas 11,5 tazas diarias.

Culler afirma que ha comprobado que las personas mayores tienden a beber más si utilizan tazas pequeñas que se rellenan a menudo, en lugar de recipientes gigantes", que pueden parecer abrumadores.

Además, hay que evitar el alcohol y la cafeína, ya que pueden ser deshidratantes.

Evitar las quemaduras solares va más allá de asegurarse de no estar rosado y pelado hasta el punto de sufrir molestias, dice Kistler. Las personas mayores corren un mayor riesgo de padecer cáncer de piel, por lo que hay que llevar crema solar de alta protección, un sombrero de ala ancha y gafas de sol.

El sarpullido por calor, esa afección de la piel que pica y pincha, puede aparecer si usted esta expuesto al sol. Llevar ropa de colores claros, holgada y de tejidos transpirables puede ayudar a mantenerlo fresco y a prevenir los sarpullidos.

Consejos para permanecer fresco

Permanezca en interiores en los días más calurosos. Busque zonas con aire acondicionado. Si no tiene aire acondicionado en casa, algunas comunidades ofrecen centros de refrescamiento durante las olas de calor. También hay programas de asistencia energética para personas con bajos ingresos, si tiene problemas para pagar la factura de la luz. Póngase en contacto con la oficina más cercana del Programa de Asistencia Energética para Hogares de Bajos Ingresos (LIHEAP) para obtener más información.

Dese un chapuzón. Eso puede significar ir a nadar o flotar en una piscina o un lago, pero también puede significar tomar una ducha fresca o correr a través de un aspersor en el patio trasero (con o sin los niños).

Busque la sombra. Pasee por el bosque en vez de por un camino a pleno sol, o haga algo de jardinería bajo un árbol. Si necesita salir, cambie el horario a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando el sol no es tan fuerte y hay más sombra disponible.

Beba más agua. Acostúmbrese a beber a sorbos con regularidad. A medida que la gente envejece, la capacidad de sentir la sed disminuye, por lo que hay que beber líquidos con frecuencia cuando hace calor, dice Maddow. Aromatizar el agua con frutas e incluso con verduras como el pepino puede hacerla más apetecible, dice Culler. Algunas botellas de agua reutilizables incluyen un centro en el que puede colocar limones, manzanas o fresas. Algunas frutas tienen un alto contenido de agua, así que elija la sandía o las uvas para merendar.

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Escrito por Michelle R. Davis, AARP, Actualizado el 17 de junio de 2021

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