Más del 80% de los adultos mayores están vacunados, pero eso no es suficiente

   

Más del 80% de los adultos mayores están vacunados, pero eso no es suficiente

El esfuerzo por vacunar a la población mayor de 65 años del país representa tanto un éxito como una fuente de gran frustración. Este es el grupo de edad con la tasa más alta: El 92% ha recibido al menos una dosis, mientras que el 82% ya está completamente vacunado. Sin embargo, muchos siguen sin protección. Dado que los adultos mayores corren un riesgo mucho mayor de sufrir enfermedades graves, hospitalizaciones y muertes a causa del Covid-19, se esperaba que su tasa de vacunación ya alcanzara el 90%.


Casi 10 millones de adultos mayores no están totalmente inmunizados. Esto no sólo los pone en peligro, sino que supone un riesgo de mutación de la enfermedad en los cuerpos de las personas con sistemas inmunitarios débiles. También podría complicar la distribución proyectada de las terceras dosis.

El invierno pasado, cuando las vacunas estuvieron disponibles, la población adulto mayor tuvo una gran ventaja. Los adultos mayores estaban entre los que cumplían los requisitos para recibir prioridad en las citas, y un programa federal llevó las clínicas de vacunación directamente a los hogares de ancianos.

Entre las personas de 65 a 74 años, el 80% estaban completamente vacunadas para el 1 de julio, y el 84% para el 1 de septiembre. Entre los mayores de 75 años, cerca del 76% estaban completamente vacunados para el 1 de julio y cerca del 79% hasta ahora.

Pero el acceso no es el problema. En febrero, las enfermeras y los médicos empezaron a llevar las vacunas a sus casas. La división política que ha llevado a muchos estadounidenses a resistirse a la vacunación es menor en la población adulto mayor que en los grupos más jóvenes, pero sigue existiendo. Un estudio reveló que, entre los mayores de 65 años, sólo el tres por ciento de los demócratas dijo que no se vacunaría, en comparación con el 13 por ciento de los republicanos.

Cuando las vacunas aún no estaban disponibles pero eran inminentes, el 13% de los encuestados dijo que probablemente no se vacunaría, según la encuesta. Las razones mencionadas fueron principalmente el miedo a los efectos secundarios y la desconfianza en el gobierno.

Los mandatos de vacunación de los empleadores y las escuelas no afectarán a la mayoría de los adultos mayores. Para cerrar esta brecha en temas de vacunación, las autoridades federales y locales de salud tendrán que realizar esfuerzos continuos. Llevar las vacunas a cada hogar y a los centros para adultos mayores en las comunidades, proporcionar transporte a las farmacias o clínicas, volver a visitar los hogares de ancianos e incluir a su personal, permitir que los médicos de atención primaria ofrezcan las vacunas en sus consultas.


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