Cómo medir el valor de la atención médica virtual

 

La pandemia de Covid-19 ha generado un gran aumento de la atención médica virtual en Estados Unidos. Este aumento ha sido impulsado por la necesidad de distanciamiento social y posibilidato por una amplica gama de flexibilidades politicas aplicadas por los legisladores, reguladores y pagadores federales y estatales. 


Sin embargo, muchos de estos subsidios son temporales. A medida que la pandemia disminuye, los responsables políticos y los contribuyentes decidirán si continúan pagando por los servicios de atención virtual en el futuro y en qué medida. Por esta razón, los médicos no saben si podrán permitirse continuar con sus programas de atención virtual. El problema es que, a menudo, las partes toman estas decisiones basándose en medidas de éxito obsoletas o limitadas que no reflejan de forma holística la realidad del valor la atención virtual genera.

Para hacerle frente a esta necesidad, la Asociación Médica Americana (AMA) y Manatt Health, una firma legal y de consultoría, han desarrollado un esquema para evaluar el valor de la atención médica virtual. En él, se toman en cuenta las distintas formas en que los programas de atención virtual pueden aumentar el "valor de la salud" general al generar beneficios para los pacientes, los médicos, los contribuyentes y la sociedad en el futuro. Los proveedores de atención médica pueden usar este esquema para desarrollar y evaluar nuevos modelos de atención digital. Los contribuyentes lo pueden usar para conocer más sobre las decisiones de cobertura y pago, y los responsables políticos para establecer regulaciones que guíen el futuro de la atención virtual.

Antes de la pandemia de Covid-19, la implementación de la atención virtual era un proceso lento y representaba menos del 1% del volumen total de la atención médica. En la mayoría de los casos, la atención virtual existía fuera del sistema tradicional de servicios de salud y a menudo no estaba integrada con la atención presencial. Un paciente tenía fiebre durante el fin de semana y acudía a un proveedor de atención urgente virtual que, en la mayoría de los casos, no era su proveedor de atención primaria. Algunos sistemas de salud innovadores o empresas de prestación de asistencia médica con tecnología, como One Medical y Cityblock Health, habían implementado herramientas de atención virtual integradas, pero en su mayor parte, el ecosistema de atención virtual existía en paralelo y desconectado del ecosistema de atención médica presencial.

La pandemia nos abrió las puertas a una era en la que la atención presencial y la virtual se integrarán a la perfección. Además, la forma en la que se presta la atención se basará en la idoneidad clínica (es decir, decidir cuándo utilizar la telesalud y cuándo no) y en factores como la comodidad y el coste. Cuando se les dio la opción de la telesalud durante la pandemia, en su mayoría, los pacientes prefirieron acudir a sus médicos actuales para atender sus necesidades, en vez de un proveedor nuevo. Los modelos de atención digital se desarrollarán en toda la gama de agudeza de la enfermedad y en todas las condiciones clínicas. La integración de nuevas soluciones de salud digitales, como las visitas por vídeo, la monitorización a distancia, la telesalud asíncrona, los sensores continuos y pasivos y la inteligencia artificial en los modelos de atención digital ofrece la posibilidad de proporcionar acceso a una atención de alta calidad y experiencias positivas para pacientes y médicos a un menor costo.

Aunque se ha avanzado mucho, el conjunto de pruebas existentes sobre la telesalud se centra estrictamente en las medidas a corto plazo del valor financiero de la salud virtual. El ahora presenta una gran oportunidad para reunir evidencia sobre beneficios más amplios, como las mejoras en el acceso a la atención, los resultados clínicos, el impacto en la experiencia del paciente y del médico, el potencial de eficiencia operativa y el impacto en la equidad sanitaria. Estos beneficios también variarán en función de una amplia gama de factores que afectan al valor y a los resultados, como los modelos de pago, las modalidades de atención virtual (por ejemplo, visitas audiovisuales, asíncronas) o el caso de uso clínico. Por eso hemos desarrollado un esquema integral para ayudar a las partes interesadas a medir las distintas formas en que los programas de atención virtual pueden generar valor en función de sus necesidades específicas.

Cómo medir el valor de la atención virtual

Para ello, examinamos la bibliografía existente sobre el impacto de la telesalud y entrevistamos a expertos nacionales en atención virtual, financiación, tecnología e investigación. También hemos consultado a dirigentes actuales y anteriores de Ochsner Health System, Virginia Commonwealth University Health, Cityblock Health, la Healthcare Financial Management Association, la Harvard Medical School, la Medical Group Management Association, consultas privadas y otros.

El esquema describe varias variables del entorno que afectan a distintos flujos de valor, que en conjunto tratan de captar el valor global derivado de un modelo específico habilitado digitalmente. Las variables del entorno incluyen el tipo de práctica, el acuerdo de pago, la población de pacientes, el caso de uso clínico y la modalidad de atención virtual. El esquema es flexible porque reconoce que las diferentes organizaciones de proveedores tendrán diferentes razones clínicas o empresariales para seguir diferentes modelos basados en su contexto ambiental y estratégico. Por ejemplo, un pequeño consultorio rural de atención primaria con una población mayoritariamente de Medicare, en la que el paciente paga por servicio, experimentará el valor de la atención digitalizada de manera muy diferente a un gran sistema de salud regional integrado verticalmente.

A continuación, el esquema incluye seis flujos de valor: resultados clínicos, calidad y seguridad, acceso a la atención, experiencia del paciente y la familia, experiencia del médico, impacto financiero y operativo, y equidad sanitaria. El impacto de un modelo de atención digital debe medirse en todos estos flujos de valor: un enfoque de Cuadro de Mando Integral para medir y aprovechar todo el potencial de la atención virtual.

Algunos de los principales sistemas de salud han empezado a medir el valor de forma más holística. Uno de ellos es VCU Health, un sistema de salud de Virginia, que aumentó las visitas virtuales de menos del 1% de las consultas externas de psiquiatría a más del 90% el año pasado en respuesta a la pandemia. Este sistema ha empezado a evaluar el impacto de su nuevo modelo virtual en los distintos flujos de valor del esquema y ha identificado algunos resultados novedosos. Por ejemplo, la tasa de ausencia a las visitas (un elemento de impacto financiero y operativo) se redujo del 11% antes de la pandemia al 6% durante la misma, y ahora, VCU Health está estudiando cómo puede utilizar la atención virtual para reducir el número de franjas horarias desperdiciadas para mejorar su rendimiento operativo y mejorar el acceso (otro flujo de valor). VCU Health también está midiendo el impacto de la atención virtual en la equidad sanitaria, dada la preocupación de que las personas mayores no tengan tantos conocimientos digitales como los jóvenes. En sus conclusiones, se comprobó que no hubo diferencias en el acceso a la atención por grupos de edad cuando la prestación pasó de ser casi toda en persona a casi toda virtual. Este informe ofrece otros estudios de casos de organizaciones como Ochsner Health y Massachusetts General Health, así como recursos, tales como próximas sesiones y debates virtuales para que el sector comparta sus propias experiencias.

La atención virtual ha llegado para quedarse, pero muchas partes interesadas del sector están en el proceso para determinar la mejor manera de invertir en sus programas y medir su éxito. Este marco de valores podría ser de gran ayuda.

 

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